Cómo investigar y documentarte para escribir mejor

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A la hora de escribir una historia que resulte lo más real posible (a excepción de la fantasía), nos encontramos con elementos como organizaciones, cultura histórica, leyendas, protocolos de fuerzas del orden, protocolos médicos, sanitarios o administrativos, entre otras muchas interacciones del día a día, que tendremos que tratar en nuestro escrito. Es fundamental conocer un mínimo de cómo se relacionan y gestionan determinadas formas y protocolos para no caer en un error garrafal que pueda echar abajo nuestra obra.

¿Cómo podemos mejorar la capacidad de investigación y documentación para crear una novela o un ensayo coherente? ¿Por qué es tan importante este aspecto para escribir un buen relato?

Por algo tan sencillo como que te permite conocer mejor el contexto, el género, la ambientación y el contexto histórico de los personajes y los temas que quieres abordar en tu obra, y así evitar errores, inconsistencias o clichés que puedan restar credibilidad o calidad a tu trabajo.

Al principio, esto es una parte de escribir que nos saltamos, incluso obviamos. Siempre digo que para comenzar a escribir, y empezar a crear hábito, solo nos dejemos fluir y escribir lo que nos viene a nuestra mente, sin coleccionarla y sin criticarla. Y esto es una estrategia real. Pero, si queremos ir más allá, una vez que tengamos la idea de hacer un escrito que puede ser ficción, pero no por ello nuestros personajes historia debe desarrollarse como si fuera real, tenemos la obligación de conocer y consultar estos datos para no caer en falacias.

¿Cómo se hace una buena investigación y documentación? Aquí te presento algunas ideas y sugerencias que espero que te sean útiles:

  • Define el objetivo y el alcance de tu investigación. Antes de empezar a buscar información, es conveniente que tengas claro qué quieres saber, para qué lo quieres saber y hasta dónde quieres llegar. Esto te ayudará a enfocar tu búsqueda, a encontrar las preguntas correctas y a seleccionar las fuentes más adecuadas. Así, evitamos perder el tiempo o dispersarnos con datos irrelevantes o innecesarios.
  • Utiliza fuentes diversas y fiables, de autoría reconocida y actualizadas. No te limites a una sola fuente de información, consulta varias y preferiblemente de diferentes tipos y perspectivas: libros, artículos, páginas web, pódcast, documentales, etc. Tanto académicas, profesionales como personales. Así podrás contrastar, ampliar y enriquecer tus conocimientos sobre el tema para luego tratarlos con libertad y fluidez en tu texto.
  • Organiza, clasifica y registra la información, mejor si es de forma ordenada y sistemática: con diversas herramientas como fichas, tablas, mapas conceptuales, esquemas. Puedes hacerlo bien como categorías o criterios relevantes para tu investigación. También es fundamental que anotes las referencias de las fuentes que consultas, para poder citarlas correctamente en tu obra y evitar el plagio.
  • Analiza y evalúa la información. No te quedes con ella tal como la encuentras, intenta someterla a un análisis crítico y reflexivo. ¿Qué dice la información? ¿Qué no dice? ¿Qué implica? ¿Qué supone? ¿Qué aporta? ¿Qué cuestiona? ¿Qué confirma? ¿Qué contradice? ¿Qué te sorprende? ¿Qué te interesa? ¿Qué te inspira? Estas son algunas preguntas que puedes hacerte para valorar la relevancia, la pertinencia y la utilidad de la información para tu propósito de escritura.
  • Aplica y adapta la información a tu obra. No debemos copiar o reproducir la información tal cual, sino de usarla como base o como apoyo para crear tu propio relato. Puede ser a través de un diálogo, de pequeños fragmentos en la descripción o en la narrativa del narrador. Para ello, debes tener en cuenta el género, el estilo, el tono, el público y el mensaje que quieres transmitir con tu escritura.

Recuerda que la investigación y la documentación son medios para mejorar tu escritura, no fines en sí mismos. La mayoría de las veces hay que ahondar en conocer algo muy bien, pero no se introduce todo en la historia. Si lo hiciéramos así, nuestras obras parecerían documentales. Tienes que valorar qué cantidad de información es necesaria, imprescindible y apropiada para que quede bien en el contexto de tu historia.

Tanto la investigación, como la documentación, son habilidades que se pueden aprender y mejorar con la práctica y la experiencia. Como en todo, hay que empezar poco a poco e ir aprendiendo cada día algo nuevo.

Y si tienes alguna duda o sugerencia sobre este tema, no dudes en dejarme un comentario o contactarme por correo electrónico.

 

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