Buenas noches, queridos amigos.
Hoy, viendo algunos trailers de nuevas películas, escuché una frase que me hizo pensar… «Vivimos mirando hacia adelante y nada tiene sentido hasta que miras atrás.» (Bajo cero: milagro en la montaña)

De entrada me chocó, pues nos entrenan para mirar al futuro, para lograr objetivos y crear nuevos proyectos que debes planificar. Sobre todo, en el mundo del liderazgo, nos incitan a tomar acción; y cuánto antes, mejor.
Recordé mi entrenamiento en el master de PNL (programación Neurolingüísitca) y creo que ha sido uno de los pocos momentos en donde se te instruye para que, desde el pasado (sea el momento que sea de tu vida), puedas cambiar la percepción —que no el hecho— de los acontecimientos que pueden estar interfiriendo en tu día a día.

Como coach creativo, se habla del miedo que, disfrazado de muchas maneras y a distintos niveles de gravedad, pueden estarte coartando tus posibilidades.
Y es verdad.

Hay una idea, conocida como «el hilo rojo». Y dice que todo lo que nos sucede está de alguna forma ligado para que lleguemos a nuestro ahora. Que ese hilo rojo, une todos esos fragmentos de tu vida, dando sentido a tu realidad actual, incluyendo las personas con las que has tropezado.
Es fundamental, conocer el pasado, restituir esos momentos oscuros o saltos, proporcionarles información, darles nuevos recursos y mirarlos a la cara con una nueva perspectiva, más completa, mas sana.
Así que, sí: es verdad que debemos proyectar al futuro. Pero lo hacemos mejor, y con mayor garantía de éxito si nos impulsamos desde nuestro pasado.

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