Tres posiciones diferentes para observar una escena y jugar con ella,  es un ejercicio con el que me encanta trabajar. Es uno de mis preferidos porque me proporciona mucho juego cuando escribo una situación. Se conoce como Las Posiciones Perceptivas.

Dos-trazos-de-perfil-de-hombre-y-mujer-enfrentadosImagínate una discusión o algún roce con otra persona. Cada uno cuenta su parte con diferentes connotaciones ¿no? Nos ha pasado a todos en algún momento. Es algo que suele ocurrir también cuando hay un accidente de tráfico: la policía, los sanitarios o los médicos preguntan a los testigos, y éstos parece que estuvieron en momentos y accidentes diferentes.

¿Esto es lógico?

chica-observando-paisaje-montañasSí. Totalmente. Cada uno ve y percibe la misma situación bajo su propio prisma. Cada uno, tiene su propia emoción y estado de ánimo en ese momento concreto. Si a ello añadimos que cada persona domina más de un sistema representativo diferente (vista, gusto, oído, tacto, gusto)…  tendremos tantas versiones como testigos estuvieron presentes. Recibimos esa información de diferente forma. Esto, para los policías y médicos, puede ser un problema; está claro. Para nosotros como escritores puede ser una bendición.

Las posiciones perceptivas, es un ejercicio fácil y útil. No sólo en la escritura, porque nos ayudará a crear escenas muy completas y enriquecidas, sino porque también puede ayudarnos en nuestro día a día. Si cuando tenemos un conflicto con otra persona, pensáramos así, tendríamos la solución al instante. A veces incluso, sin llegar a formarse la discusión.

 ¿Cómo se hace?

En realidad se trata de un juego. Vamos a interpretar varios papeles, siendo consecuente con cada uno de ellos: eso significa, posturas, forma de expresarse y ánimos distintos. Seguiremos un patrón para que nos resulte más fácil y evidente; por lo tanto, nos pondremos en diferentes puntos del espacio con cada uno de ellos para que a nuestra mente le resulte más fácil cambiar de persona.

Primera posición:  YO  (primera persona. Soy yo, quien está en ese puesto. Hablo, pienso y digo lo que para mí ha sido o siento. Las emociones que tengo y lo que creo que ha pasado).

Segunda posición:    (segunda persona. Aunque el ejercicio lo siga haciendo yo, ahora me pongo en la piel del otro; hablo, pienso y actúo como si fuera el otro; y digo lo que pienso, siento y creo que ha sucedido. Siempre desde el punto de vista del otro)

Tercera posición: Es una tercera persona Objetiva  (Esta es una persona que no soy “yo”, ni el “otro”; es una persona independiente que observa el conflicto desde fuera, de forma objetiva y ecuánime.

Vamos pasando por cada casilla (podemos imaginárnos tres cuadrados en el suelo de diferente color). En cada una de ellas, nuestra aptitud, forma de hablar y expresarnos debe ser como la persona que estamos imitando.

 Y te estarás preguntando: ¿Y es posible, haciendo yo mismo todas las posiciones?

chica-sonriendo-ante-su-ordenadorNo sólo es posible, sino hasta divertido. Aunque parezca increíble. Es la magia de la PNL. Si te centras en cada uno de tus papeles, verás que obtendrás muchísima información añadida, además de la que experimentaste o viste en su momento. 

Lo ideal es hacerlo dos veces:

– En la primera, hablamos sobre el problema en sí, y exponemos cada uno de lo que ven en cada posición.

– En la segunda vuelta, con los nuevos datos que nos han aportado, volveremos a analizar la situación; además, buscaremos un elemento que tengamos que hacer, hablar o delegar al respecto, tendiendo en cuenta siempre, el querer acercar ambas posturas.

Cuando realices la segunda vuelta, podrás observar que la dinámica del conflicto es diferente: algo ha cambiado. Y así ha sido, en realidad. Lo que cambia, es tu percepción. Y con mayor percepción, aparecen nuevas y mejores oportunidades.

De ahí, que sea un ejercicio estupendo par tenerlo como herramienta para la vida real. 

¿Lo quieres probar? Seguro que te llevarás una sorpresa.