¿Cómo llegar a cinco veces más lectores que lo habitual? ¿Imaginas cómo sería saber cómo empatizar con un número más amplio de tus seguidores?

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Tienes una herramienta muy fácil de utilizar en nuestros recursos naturales: Los Sistemas representativos

Los cinco sentidos, llamados también sistemas representativos, constituyen una de las mejores herramientas de percepción y conocimiento de nuestro entorno.  A través de ellos —gusto, olfato, vista, tacto y oído— es como aprendemos y nos relacionamos con todo lo que nos rodea.

Lo mejor es que “nos viene de fábrica”. Todos poseemos esta caja de herramientas preciosa en nuestro cuerpo. Y es lo único que traemos con nosotros al mundo. Lo cual, para escribir, nos viene de perlas: tenemos un lenguaje directo, mundial, dinámico, generalizado e infalible con el que conectar con nuestros lectores.

¿Cómo funcionan?

imagen-de-una-mujer-susurrando-al-oído-de-un-hombreCada uno de nosotros acusa una especial predilección por uno o dos de estos sentidos. Sabemos cuál porque es con el que más cómodamente nos comunicamos.

Hay personas que recuerdan todos los sonidos en una conversación, pero no sabrían decirte qué ropa lleva con quien han hablado; otros son capaces de aprender muy bien historia porque se pueden imaginar las situaciones como una película; hay quienes manejan con genialidad un aparato eléctrico con precisión, pero son incapaces de leer un manual…

A través de los sentidos, podemos definir qué cosas  nos gustan o desagradan, distinguiendo y configurando nuestro alrededor de acuerdo a nuestra percepción particular. Esto es lo que denominamos “Agudeza Sensorial”.

Cuando nacemos, traemos todos estos sentidos en alerta máxima, y en estado de permanente curiosidad: totalmente sensitivos y en busca constante de nuevas informaciones, escrutamos el entorno y aprendemos de nuestras sensaciones y de la imitación.

Al crecer, los sentidos permanecen ahí. Sin embargo, nuestra atención está ocupada con otros muchos tipos de datos, responsabilidades, deberes y quehaceres. La mayoría de las veces, realizamos nuestras tareas de forma mecánica, ajenos totalmente a nuestros sentidos. Este estado de semi-inconsciencia es persistente en las tareas que son frecuentes en el día a día y que realizamos como rutina.

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¿Cómo las podemos utilizar enfocándolas en la escritura?

La agudeza sensorial viene “incluida” en nuestro cuerpo. Todos las poseen, han aprendido y evolucionado con ella; y sigue siendo, y será, nuestra mejor forma de comunicarnos. Para agudizarlas, sólo hay que ejercitarlas. Debemos empezar por nosotros mismos, siendo conscientes de ellas en pequeños momentos: analizando como son, qué sentimos, qué observamos, qué escuchamos, si  nos llega algún olor o sabor, qué emociones nos traen, qué percibimos al estar atentos a ellas… este es el mejor aprendizaje como escritores. Podemos descubrir una visión del mundo distinta a la habitual.

Una vez que sepamos cómo actúan en nosotros, lo utilizaremos en nuestros escritos: eso sí, siempre poniéndonos en lugar del lector. «¿Cómo percibiría él… ?»

mano-sujetando-bola-del-mundoHay que tener en cuenta, que no sabemos cual es el sentido dominante de nuestro lector, así que hay que utilizar al menos una frase de cada sistema. De esta forma, nos aseguramos que conectamos con un gran número de ellos.

Por supuesto, no significa que cada pasaje tengamos que hacerlo con los cinco sentidos al completo. De hecho, al principio hay que tener cuidado de no sobrepasarnos. Lo ideal es presentar todos los sentidos e ir alternando según la importancia que queramos expresar en cada fragmento. Lo realmente importante es que estén todas presentes, en mayor o menor medida. Podemos captar la atención de los lectores ofreciéndoles variantes de ellas, asegurándonos que serán diversas en posibilidades y preferencias.

En una obra escrita —sea abstracta o no, ficción o ensayo—, los sistemas representativos juegan una basa imprescindible para captar o no la atención y acercarnos o alejarnos de nuestros lectores. Nos asegura que captaremos la atención de un mayor número y variedad de personas; ello dependerá de cómo dominemos nuestros propios sentidos.

Aunque usemos un tipo de lenguaje sencillo, cuanto más completemos nuestros sistemas representativos, más variado y rico será nuestro escrito y a más diversidad de público cautivaremos.

Deja fluir tu “creatividad dormida”