El miedo en la escritura…

No. Esta vez no vamos a hablar sobre que nos da miedo escribir. Ya espero que a estas alturas, te sientas más cómodo en este proceso. El miedo que vamos a tratar, es aquel que leemos o escribimos en nuestros libros.

Dependiendo del género que te guste leer, el miedo será un elemento esencial en el texto; sobre todo, en la estructura de los cuentos, novelas negras y novelas de terror.

 

niño-observando-con-miedo-por-un-agujero¿Qué es el miedo? de forma 

El miedo es una señal de advertencia de que algo no va bien. Según la PNL, es un sistema de alarma común en todos los humanos que nos viene desde nuestra más antigua existencia. Era, sin duda, la forma de salvar la vida.

Cuando tenemos miedo, generalmente no somos capaces de reflexionar. Nos provoca, de forma inconsciente, diferentes sensaciones corporales: arritmia, dolor de pecho o vientre, respiración agitada, falta de aire, temblores en las manos, frialdad, decoloración, sudoración, visión borrosa, inmovilidad… 

A medida que crece, si no sabemos lidiar con ellos, puede provocar incluso  comportamientos y respuestas incontroladas.

Genéticamente, es un legado que no podemos olvidar ni ignorar: el miedo ha sido nuestro aliado para evitar males peores. Por lo tanto, es algo común, innato y —esa es la buena noticia—, más o menos fácil de trabajar y de compartir, sobre todo en escritura.

https://es.wikipedia.org/wiki/Miedo

¿Cómo funciona el miedo en el inconsciente del lector? 

El miedo, siempre se anticipa a una experiencia dolorosa, ya sea emocional, psíquica o físicamente hablando.

Tal como hemos comentado en artículos anteriores, cada uno de nosotros guardamos en nuestro banco de datos interno —nuestro subconsciente— todas las experiencias y percepciones vividas; incluyendo también, por supuesto, las que nos aterraron.

Por eso, para un lector enfrentarse a un texto donde se tratan elementos que provocan miedo, aunque sea imaginado, hace que su mente reaccione a ello. 

Así que, a través de la lectura podemos reactivar nuestro cuerpo y sistema nervioso; se pone en movimiento a través de la química de nuestra mente. Como cualquier emoción que no podamos expresar —más si no podemos desprendernos de él—, se almacena como tensión en los músculos del cuerpo. Por eso es fácil hacerlo revivir: todos lo tenemos grabado en las células.

https://www.elobservador.com.uy/nota/cuando-el-miedo-viene-de-adentro-2017515500

¿Por qué nos atrae tanto?

Es como un subidón de adrenalina. Cuando leemos o vemos una película, se producen estas descargas a nivel inconsciente. Pero nuestra mente, nuestro ser racional, sabe que es ficticio, con lo cual, es un subidón “controlado”.

No quita, que en momentos determinados, nos pueda “conectar” con una sensación real vivida en nuestra memoria, y nos produzca sensaciones intensas: es lo que ocurre cuando se nos agita la respiración leyendo, o nos entra cierto temor a la oscuridad o el silencio después de una buena película de terror.  

Esto no quiere decir que seamos adictos al miedo, pero sí es verdad que nos hace vivir más intensamente lo que vemos o leemos… y ahí, es donde nuestro lector queda enganchado.

Lo que no se comprende, o no se puede evitar o, sencillamente, es incontrolable para nosotros, nos hace sentir débiles, frágiles y en peligro. Son sensaciones muy fuertes y muy arraigadas a través de la historia. El miedo es uno de los estímulos más potentes —junto a la ira y la crítica— del estrés. Saberlo gestionar en un escrito, es un éxito seguro.

chica-con-miedo-llevándose-puños-a-la-boca-para-no-gritar 

¿Cómo podemos comenzar a gestionarlo en un texto?

Es sencillo. Sólo tienes que ser consciente de cómo te sientes tú, cuál es tu propia reacción al miedo. Lo que imagines, viene de más. Además, es una fórmula que puedes utilizar en escritos para todas las edades, sabiéndolo dosificar.

http://bibliotecaescolarceiplosboliches.blogspot.com/2013/10/el-miedo-en-la-literatura-infantil-y.html

Para hacer un buen trabajo, no es tratar el miedo suelto a lo irracional. Eso me hace recordar a los “spaguetti western”. SI te das cuenta, en una película de terror siempre entran los mismos elementos: la tormenta, poca visibilidad, sitio apartado, ducha que es cuando más indefensos nos vemos (como si la ropa nos cubriera ante un cuchillo…), recoger a un extraño, falta de luz, y, como no, la chica joven e inexperta que tiene relaciones por primera vez (generalmente muy joven y rubia; supongo que estadísticamente son elementos seguros de éxito). Todo resulta muy previsible. 

Una forma de garantizarte cierta atención, es alejarte de estos tópicos y presentar una situación de riesgo en un momento de vida cotidiana. Algo inesperado, pero que puede ser real, en tu día a día. Una intriga psicológica de no saber, o no preveer, es más fuerte emocionalmente y engancha más que todo lo anterior.

Ejemplos de ello, lo tenemos en películas como «Lo que la verdad esconde» de Harrison Ford y Michelle Pfeiffer; en «Presunto inocente» también protagonizada por Harrison Ford. Una de las más que disfruté fue en «Trance» com James Mcavoy; o  «El Jurado» con John Cusack, Gene Hackman, Dustin Hoffman y Rachel Welsz; y si te gusta algo menos cotidiano, te propongo «La joven del agua» o «Señales» del director Night Shyamalan. 

mano-bajo-el-agua-con-sensación-de-ahogoEs una forma de crear tensión, de mezclar lo normal con lo que no controlamos, sin salirnos de lo cotidiano. Esto te crea una alarma en tu mente:  «Es factible, podría pasarme a mi…» y

 

Cuando la próxima vez, leas, o veas algo de intriga, piensa en qué es lo que te llama la atención; qué es lo que te mantiene alerta en lo que estás viendo o leyendo.

Conviértete en actor de tu historia. Te dará buenas pistas de cómo introducir el miedo y la intriga a emplear en tus escritos.

Visualiza tu historia; conviértete en actor de tus escenas.

 

Tenemos a grandes escritores consagrados a este estilo:

 -A Stephen King podríamos llamarle “el increíble hombre del miedo”. Por cierto, ¿sabes que al principio, no querían editarle? Probablemente, las editoriales que lo rechazaron ahora ni se lo pensarían.

– Camilla Läckberg está considerada la reina sueca de la novela negra. Sus temas son más policíacos y de intriga, pero tiene cierto aire de misterio improbable que, en ocasiones, puede resultar muy inquietante.

– Stephenie Meyer lo consiguió con su libro «The Holst», donde trataba de una invasión alienígena que iba apoderándose de la mente de las personas, como una especie de epidemia. Realmente creó un escenario de bastante temor.

– Robin Cook introduce el miedo que sentimos respecto a la ciencia médica y sus avances.

– Michel Cripton lo hace sobre la ciencia, como posible creadora de nuevos y peligrosos ambientes y circunstancias vitales.

– Dan Brown respecto a lo desconocido y lo secreto en las religiones, místicos, leyendas y simbiología. Escenarios que nos ponen el vello de punta si pensamos en su posibilidad.

– Patricia Cornwell destaca por la rudeza (estudiada y perfecta) y la frialdad en los casos de asesinatos.

– John Grisham trabaja a las mil maravillas el inquietante mundo de la abogacía…

– Tom Clancy, de las armas y el miedo a un futuro militar incierto…

– Frederick Forsyth, en cuanto al espionaje internacional…

chico-con-miedo-sentado-y-escondiendo-la-cabeza-en-las-rodillas

Podríamos seguir… Como ves, incluso en las novelas que no son puramente de terror, también encontramos los indicios del miedo entre sus letras. ¡Y funcionan! Nos enganchan y, si eres como yo, en ocasiones hasta te hacen reflexionar sobre la realidad que vivimos.