Agustina Bazterrica (Buenos Aires, 1974) es licenciada en Artes (UBA), gestora cultural y coordinadora de talleres de lectura. Su prolífica obra incluye narrativa breve y novela, con premios destacados como el Primer Premio Municipal de Buenos Aires (2004/2005) y el Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadés (2009). Desde Matar a la niña (2016) hasta Diecinueve garras y un pájaro oscuro (2020), su estilo se distingue por ser original y rompedor. Su más reciente novela, Las indignas (2023), confirma su relevancia literaria.
En este caso, Cadáver exquisito (2018), la obra que nos ocupa, fue ganadora del Premio Clarín de novela en 2017 y traducida a más de veinte idiomas.
La lectura de esta novela, sobrecogedora y cruel, hará que te plantees si aún tenemos tiempo de reaccionar o, tal como lo plantea la autora, nos encaminamos a una sociedad totalmente deshumanizada que ha roto los principios morales más esenciales y se ha convertido en caníbal.
Agustina Bazterrica nos presenta una cruda distopía donde la sociedad ha aceptado la crianza y procesamiento de seres humanos como «productos» legales, legitimados por los gobiernos. La autora expone, como un botón de muestra, como la manipulación aceptada y la comodidad del autoengaño colectivo al utilizar estrategias encubiertas y con el miedo instalado como motor, la humanidad es capaz de romper su ética y moral, dejarse deshumanizar y convertirse en cómplices de las más aterradoras propuestas que nos impongan.
El uso de un estilo parco, esquemático y casi aséptico, refleja la frialdad de una sociedad que ha perdido su humanidad, llevando al lector a experimentar esa misma desconexión emocional. Bazterrica muestra su capacidad para jugar con la percepción del lector que, exponiendo escenas dantescas enfrentadas a escasos momentos emotivos y tiernos, busca con ansia instantes de clemencia. El lenguaje, sencillo y directo, muestra algunos rasgos costumbristas que nos sitúan en el lugar.
Captó mi atención el cómo se utilizaron las descripciones: elaboradas con pasividad descarnada en el proceso con el que se trata a los humanos como «productos» donde intercala en ellas pequeños elementos futuristas entre procedimientos comunes que despoja al relato de toda compasión—, junto a las descripciones más personales y algo más expansivas, son escasas, sencillas y rápidas, aumentando así la sensación de opresión y desesperanza, propia del género distópico.
La presentación de los personajes es uno de los elementos originales de esta obra, utilizados como herramienta literaria, ya que resultan ser reflejos individuales de estados mentales en sentido puro: los hay crueles hasta la psicopatía, obsesivos, faltos de empatía, egoístas hasta la ridiculez, rabia, miedo, conformidad forzada… Hay pocas descripciones físicas, pero sí hay numerosas descripciones mentales y psicológicas a través de su comportamiento o la conversación. No son personajes carismáticos, o empáticos, ni te acerca a ninguno de ellos como lector. Te mantiene distante, con la sensación de desprotección e impotencia que la situación demuestra.
En ese aspecto, la autora solo hace una excepción con el protagonista, Marcos Tejo, a quien abre un mapa a su alrededor como una esfera protectora, presentando una imagen coherente y racional dentro de la barbarie. Es el personaje estable y en continua lucha interna al adaptarse y sobrevivir en una sociedad que le disgusta. Y será él, quien nos sorprenda en esta historia, una vez que te hayas sumergido por completo en esta atmósfera.
Agustina Bazterrica nos cuenta esta historia en forma lineal, en una línea temporal que abarca dos momentos claves en casi un año en la vida de Marcos Tejo, donde intercala breves momentos en flashback de su pasado, como recuerdos, breves diálogos y vivencias concretas. Utiliza para ello una estructura sencilla, y dividida en dos fases: la primera muestra cómo vive Marcos, su personalidad y su estado emocional. En la segunda, nos relata cómo se enfrenta a toda esa vorágine.
Hay que destacar la estrategia utilizada en los diálogos: breves y escuetos. Mucha información, que podría formar una conversación, la incluye en la narrativa. Esto origina una sensación de total desapego, disociado, y se refleja a través de diálogos concisos, de pocas palabras, tan directos que crea un efecto mecánico y desolador. Privar al ser humano de la capacidad comunicativa lo hace parecer más salvaje.
Su lectura resulta ser un descubrimiento, un reto al lector. Resulta original en su propuesta y no te deja indiferente. Al contrario, te incomoda, es perturbadora. Tiene todos los ingredientes del género: mezcla problemas sociales reales como las crisis y dificultades que vivimos en nuestra sociedad, la obsesión por ordenar y controlar todo, el bombardeo de ideas globalistas que necesitan que asumamos (aunque sean minoritarias), y el temor a una sistematización fría, calculada y deshumanizada.
Tal vez, el lenguaje más generalizado, menos localizado y más internacional, ayudaría a dar una ambientación más cercana y personal al lector de cualquier lugar.
Esta novela ofrece una reflexión cruda y endiabladamente hipnótica: cómo perdemos nuestra esencia y raciocinio humano en favor de una sociedad controlada, sistematizada, capaz de aceptar el horror y lo macabro en aras de la supervivencia.
La pregunta es: ¿cuánto tiempo permaneceremos íntegros y cuerdos? Ficha técnica:
Autor: Agustina Bazterrica
Título: Cadáver exquisito
Género: Narrativa hispánica, distopía
Editorial: Alfaguara / PENGUIN RANDOM HOUSE
Fecha de publicación: 2018
Número de páginas: 256
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