¿Existe la escritura hipnótica?

Si, en cuanto a captar totalmente la atención del lector de una forma notable. Es, en realidad, lo que llamamos “trance alerta”, una forma de hipnosis estando despierto, no muy diferente de quedarte absorto con algo que te gusta: un libro, una película, escuchando música…

chica-con-caballoEn realidad se trata de lograr la concentración máxima de la atención hacia algo. Se logra a través del uso consciente y correcto de las palabras, con la intención de crear experiencias mentales, y está al alcance de todos: solo necesitas crear una imagen en el lector a través de tu escrito.

Cualquier cosa que hagas, que produzca que los lectores reaccionen con imágenes mentales entra dentro de la dinámica de escritura hipnótica.

Imagina lo que para un escritor, un emprendedor, bloguero, articulista o profesor, supondría tener esa capacidad de crear un entorno seguro y, a la vez, atrayente en cuanto a atención, de sus lectores.

Es, sencillamente, contar tu historia o tu mensaje con la intención de conseguir una visualización y lograr hacer sentir una emoción a quien lo lee. Básicamente, lo que consigue un buen escritor cuando nos engancha con sus novelas.

No hay truco, ni magia; solo el conocimiento de cómo funciona la  mente cuando lee: Cuando leemos, —al igual que cuando nos hablan— en ese escrito o conversación se filtra parte del carácter de la persona que transmite el mensaje. Es parte ineludible de la condición humana, y es la parte más intimista de la escritura hipnótica. Inconscientemente permites que tus emociones o sentimientos, tus valores, se trasluzcan. Si eres consciente de ello, esto hace que el lector te perciba más cercano y genere una cierta intimidad o complicidad contigo.

Eso sí, para ello es imprescindible sentirnos cómodos escribiendo, con tu estilo, con tu forma de expresarte. Es lo que en escritura se llama “tu voz”: La forma en que te expresas, la manera y dinámica con la que te comunicas de forma natural.

Con ello conseguimos que nuestro lector sienta esa mínima parte de tu emoción. Automáticamente, se crea una imagen mental (nuestro cerebro no puede evitarlo) y la lleva a un momento, un recuerdo, una vivencia, algo que haya visto que se asemeje a lo leído. Toda imagen, queda grabada en la memoria con una percepción: la percepción que se tuvo en ese momento que se implantó. De ahí, que el lector haga “suya” esa emoción, la saca literalmente de su “banco de datos” y, a partir de ahí, se convierte en cómplice de la historia. Te has ganado su total atención.

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Mark Twain decía:
«Si nos enseñaran a hablar
de la misma forma en que nos enseñaron a escribir,
seríamos todos tartamudos»

Imagina una frase tan simple como: «La expresión de las emociones son imprescindibles para lograr una buena salud mental y física…»

Ahora imagina esa misma frase como:
«Atar las emociones construye verdaderas bombas anímicas; cuando entierras una emoción para olvidarla, la entierras viva».

Es en sí, un lenguaje metafórico, está claro. Pero no podemos dejar de sentir la incomodidad de estar inmovilizado y de estallar. Esto crea lo que se llama un “golpe de impresión”, y es fundamental, sobre todo en publicidad. También se utiliza en marketing. Capta irremediablemente la atención de tu lector.

Además, he usado adrede dos elementos más para captar la esencia de esa frase: el color, propio de acción, y la negrita para resaltar. ¿Notaste la diferencia?

¿Cómo puedes convertir tus relatos en hipnóticos?

hombre-pensando-sentado-bajo-un-arbol1.- Logra hacer que tus lectores tengan imágenes mentales. De esa forma le creas el estado ideal para conseguir su atención.
Primero, visualiza tú lo que escribes, porque de esa forma lo transmitirás mucho mejor, con más eficacia.

Intenta representar imágenes con tus palabras. El recurso de la historia ayuda a evocar un estado específico en la persona cuando no sabemos si la ha sentido con anterioridad.

muñeco-madera-leyendo2.- Escribe como si te dirigieras a una única persona.
Cuando hablas directamente a la persona, el mensaje llega de forma directa. No es algo que lee y si quiere lo acepta: se lo estás comentando, casi dirigiendo, de forma específica. El lector siente que es un mensaje directo a él, y busca semejanzas en el contexto.

«¿Alguna vez te has sentido…?» «¿Te acuerdas de aquel día…?» «A un amigo mío le paso…»

3.- Hacer que ellos se digan las palabras que leen de tus textos. Es decir, que conversen y piensen como si fuera un dilema que tienen que resolver. La mente, nunca deja una cuestión sin resolver: puede dar una solución que se ajuste a la necesidad del lector; pero siempre debe obtener una respuesta, pues la mente no deja huecos sin rellenar: o la obtiene de sí mismo, o la recibe de otro, o rellena con los datos que tenga de forma individual.

Cuando leen o ven preguntas en el texto, esperan que las contestes. Aunque su mente ya estará buscando posibles respuestas mientras siguen leyendo en busca de la tuya. Nuestro cerebro siempre busca tener razón o que le den una, pero no puede dejar de anticíparse a las respuestas. Esto hace que entre a formar parte directamente de la trama, del texto.

chica-risueña4.- Siente la emoción de lo que quieres transmitir. Las sensaciones y sentimientos ayudan a concentrarse. Escribe como si fuera para un niño. Comparte tu emoción.

5.- Sé específico y concreta, no dejes ideas vagas. No es lo mismo decir “le ofreció un ramo de flores” a leer “le ofreció un ramo de preciosos lirios”. ¿Ves la diferencia?

Pues tu lector, también.

Saber siempre qué queremos lograr y qué queremos sembrar en la mente nos ayudará a afinar nuestra forma de escribir, aunque de forma natural y siempre, amable y productiva.

Albert Einstein:
«Todo debe hacerse lo más sencillo como sea posible, pero no más».

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