Artículos-entrevistas con escritores

¡Bienvenidos a la seción de artículos sobre escritores!

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Bienvenidos a este espacio de entrevistas creado para conocer y aprender las estrategias que utilizan los escritores para dar vida a sus historias y para ofrecer al mundo sus creaciones.

Conoce de cerca a nuestros escritores actuales.

Artículos-entrevistas a escritores

Entrevista  Germán Vega  (Dulce Bermúdez)

Presentación.

Germán Vega nació en Las Palmas en 1966; es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Máster en Gestión Empresarial y Dirección de Recursos Humanos y Máster en Sociología Aplicada.

En la actualidad, trabaja como Técnico de Proyectos Adjunto a la Dirección General de la empresa Guaguas Municipales y al frente del Gabinete de Dirección.

Pero al margen de este Germán Vega, cuya formación y desempeño profesional puede darnos la idea de estar ante un hombre analítico, poco dado a la ficción o al arte, existe otro Germán Vega que es un apasionado de la música y de las letras.

Autor de cuatro novelas: Verdades Cruzadas, La sonrisa del mal y Yo te maldigo ya publicadas, y Brillando en tu oscuridad, que verá la luz próximamente de la mano de Editorial SG, y ganador de la IX Edición del Concurso de Relato Breve Dr. Pedro Zarco del Hospital Clínico San Carlos de Madrid con su relato Las voces, Germán no para de trabajar.

Actualmente colabora semanalmente con la columna La cita de la semana de la revista cultural Lenguas de Fuego (www.lenguasdefuego.net), en la que también puedes leer sus relatos y entrevistas a otros escritores. Además, está escribiendo su quinta novela y un poemario.

DB: Cuéntanos algo sobre tus comienzos. Siempre has llevado la música y la escritura de la mano, y, en cierto modo ambas artes tienen una fuerte relación en tu decisión de comenzar a escribir. ¿Cómo decides comenzar a escribir?

GV: En realidad, escribo desde siempre. Desde muy pequeño. Escribí mi primer cuento —aquel proyecto de cuento, más bien— con 12 años. Después la música llamó mi atención y a los 13 aprendí a tocar la guitarra. Aquello me gustaba y, ¡cómo no!, descubrí que se me daba bien componer canciones. Continué componiendo música y poemas durante muchos años, pero las cosas no se dieron como yo esperaba y no llegué a hacer carrera musical. Nunca pensé en escribir narrativa hasta 2014, año en el que la terrible pérdida de una persona muy querida y cercana puso mi idea de la vida y la muerte en jaque. Ese hecho se unió a otras historias de vida que dos mujeres me habían confesado y que me parecían increíbles, llenas de sucesos paranormales inexplicables. Consideré entonces que tenía mucho que decir y mucho que plantear. Así nació Verdades Cruzadas. Es una novela, en cierto sentido, que nace de muy adentro. Muy desgarradora. No he vuelto a escribir nada parecido.

DB;En verdad que Verdades Cruzadas es una novela de gran intensidad emocional, y con mucha implicación espiritual. 

Tus dos libros siguientes han tenido un tinte, tal vez más oscuro, más de terror… ¿Por qué escritura de terror o de intriga psicológica?

GV: Me siento cómodo con el género. No soy un escritor de terror al uso. Quiero decir, no de ese tipo de terror gratuito con asesinatos, mucha sangre, escenas escatológicas y cosas así. Es un terror más sutil, más psicológico, como tú apuntas. El miedo a lo desconocido es una gran oportunidad para crear historias que enganchen al lector. Si hay un elemento que no se explica, que no se entiende, sea o no paranormal, tienes asegurada una buena dosis de atención. Tal vez es eso lo que busco escribiendo estas historias: sacar al lector de su zona de confort donde cree que todo lo que ocurre es predecible. La vida no lo es.

DB: Hablemos de tus creaciones, tus personajes: Generalmente son gente sencilla, personas digamos normales, como tu y yo. No son héroes, o no pretenden serlo; pero a la vez son complejos, llenos de clarososcuros. Son personajes con diferentes tintes de grises ¿Por qué los creas así, Qué es lo que quieres reflejar con ellos?

GV: Bueno, las personas son más complejas de lo que la mayoría de la gente cree. Ya lo dijo el Dalai Lama: todo el mundo libra una batalla en su interior. Yo hurgo en el gris de la gente, donde la delgada línea del bien y del mal apenas es visible. Sumerjo al lector en sus miedos, en sus retos, en sus debilidades y fortalezas, en su pasado… Lo que trato de hacer es reflejar a la gente real envuelta en historias que puedan parecer algo irreales. Intento que el lector se identifique con un gesto, con una escena, con una frase. Que pueda imaginarse a unos personajes reales, llenos de razón, que comulgue con ellos, que adore a algunos y que deteste a otros. Huyo de la indiferencia.

DB: Si, por supuesto la indiferencias la muerte del escritor, o al menos de sus obras. ¿Resulta difícil encontrar esa diferencia que nos haga ser visibles al lector? ¿De dónde te inspiras para sacar estas historias?

GV: Me inspira la propia vida. Las conversaciones con la gente que conozco, las películas que veo, los libros que leo, la música que escucho. Mis novelas están llenas de alusiones a canciones. Me ayuda a introducir al lector en la mente del personaje y en la propia escena. También me inspira mi yo interior, las preguntas que me hago a mí mismo y que no tienen una respuesta fácil: ¿Qué pasaría sí…? Así empieza todo.

DB: Bueno, siguiendo con los personajes, yo siempre comento que los protagonistas no están completos hasta que no les dotas de un nombre, que resulte distintivo… El nombre en un personaje conforma un alto grado de identidad propia y única. 

A mí me llama mucho la atención los nombres que eliges para los tuyos, tus personajes. ¿Cómo los buscas? ¿Utilizas nombres que has conocido, que te llaman la atención? ¿Te dejas fluir por la intuición o tienes alguna estrategia de búsqueda para ellos?

GV: En Verdades Cruzadas, la mayoría de los nombres venían impuestos por las circunstancias. Hay mensajes ocultos grabados en ellos que solo conocen las personas que me confiaron sus vivencias para que yo las contara. El nombre de Samuel, por ejemplo, es una especie de broma, dado su significado hebreo, al tratarse de un ser maligno. En el resto de las novelas, no lo planeé especialmente, pero es verdad que hasta que no nombras al personaje, este no existe.  A veces puede ser un quebradero de cabeza, como en La sonrisa del mal, donde casi todos tenían una fuerza especial. Pero no me preocupa. A mí me surgen las ideas de los nombres con facilidad. Son ellos lo que vienen a mi cabeza y me dicen: «¡Eh! Me llamo fulano de tal y quiero ser ese personaje en el que estás pensando».

DB: Sin duda, cuando son los personajes quienes te “asaltan” por así decirlo, resulta mucho más real y fácil sentirlos tal cual se expresan o se quieren expresar.

Vamos a cambiar de tercio. Vamos a hablar de las tramas, las escenas. Siempre haces varias tramas en tus novelas que suelen enlazar a muchos personajes en tus escritos; y algo que me admira es que no dejas cabos sueltos.  Para mí es admirable, absolutamente preciso. Cuéntanos un poco ¿Cómo preparas ese trabajo de planificación?

GV: No planifico casi nada. Tengo muy poco de mapa y mi brújula a veces se avería. Soy un escritor caótico. Sin embargo, tengo clara la «excusa». Para mí, la excusa es aquello que te hace escribir la novela. Tal vez lo que voy a decir suene un poco fuerte, pero creo que la trama no existe. Al menos no a priori. Se hace camino al andar. Es decir, yo me planteo qué es lo que quiero contar, y después, acuden todos los personajes con sus propias tramas, a veces, se agolpan unos con otros pidiendo paso. En lo que sí invierto algo de tiempo es en documentarme. Hay escenas que requieren de cierto rigor documental. Eso es importante. Puedes crear una ficción con muchos elementos reales que estén bien documentados y eso le da credibilidad a lo que escribes. 

DB ¿Te dejas entonces llevar por la intuición? ¿Esperas si en algún momento te asalta una idea que no esperabas? ¿Te dejas llevar también por los personajes cuando se rebelan o mantienes las riendas de tus ideas? ¿Te ha pasado esto alguna vez?

GV: Puede resultar paradójico, pero espero continuamente a que me asalten ideas que no espero. Los personajes no son prisioneros de la trama. Tienen vida propia. El Jaime que algunos conocen en La sonrisa del mal tenía el «gris» menos acentuado al principio, pero, en un determinado momento, se rebeló contra mí, y, de alguna manera, me obligó a oscurecer su perfil. Aquellos que hayan leído la novela saben de qué hablo. Otras veces, el personaje se hace grande a medida que avanza la novela, se deja notar. Me pasó con Sara, en Yo te maldigo. Pero es un baile que hay que bailar pegados. No me gusta llevar el paso, pero tampoco que alguien me lo imponga. Debe haber conexión entre los personajes y tu propio estilo.

DB: Sin entrar en el tema de género, que no es la cuestión, todas tus protagonistas son mujeres. Sin embargo, los malos de las tramas son más energías masculinas. ¿Hay alguna estrategia detrás de esto o ha sido casualidad? ¿Hay algún motivo especial?

GV: Es algo de lo que he hablado en otras ocasiones. Las mujeres han supuesto mucho en mi vida: mi abuela, mi madre, mis hermanas, mis amigas, mi mujer, mi hija… Considero, y es mi opinión, que mis personajes femeninos pueden aunar de una manera natural toda la sensibilidad femenina con esa enorme fuerza que tiene la mujer para enfrentarse a la adversidad, a su desventaja impuesta por siglos de patriarcado y misoginia. Los tiempos, afortunadamente, están cambiando, pero me siento cómodo en los zapatos de las mujeres cuando escribo. Yo lo llamo «travestismo literario». Me visto con su piel, con su alma, con su visión del mundo. Las mujeres que me lean pueden juzgar el resultado. En cuanto a los hombres, para mí es más fácil ponerles la etiqueta de malo.

DB: Vamos a volver a ti, como escritor. Pensando también en quienes comienzan con la idea de escribir… ¿Tienes algún hábito o ritual para sentarte a escribir con una mayor concentración?

GV: No. Suelo escribir sentado en mi cama o en el escritorio. A veces con un té, a veces con un café. Procuro, eso sí, que el teléfono esté bien lejos o en silencio. En ocasiones es complicado porque las musas se van de vacaciones y te quedas mirando a los celajes. Son esos momentos en los que, cuanto más quieres concentrarte, más te desconcentras. Leyendo tu libro, Alemped, no pude evitar sonreír al leer el pasaje donde aconsejas emplear ese tiempo en documentarte, por ejemplo, o en trabajar este o aquel personaje, porque es eso justamente lo que hago cuando me encasquillo en algún capítulo o se me resiste una escena. Sin embargo, no me cuesta excesivamente concentrarme. Tengo cierta capacidad de abstraerme del entorno cuando escribo.

DB: Vas por el cuarto libro y creando el quinto. Nunca repites o continúas la historia del anterior, ¿Qué podemos esperar en este cuarto trabajo que entregarás muy pronto a tus lectores? ¿Tienes ya una fecha aproximada?

GV: Pues a comienzos de año. Tal vez enero o febrero. Tengo mucha ilusión puesta en este proyecto, porque es una novela ambientada en Gran Canaria, a caballo entre Arucas y Las Palmas, y con La Casa del Niño como escenario especial. Además, otra vez un niño tiene un papel protagonista en la novela, como ya ocurriera en La sonrisa del mal. 

La historia comienza cuando Ukufa, un ser que solo Lucca puede ver, le ofrece cambiar por una vez el orden de las cosas. Lucca es un chico a punto de cumplir 12 años que tiene algunos poderes especiales. Él no los quiere, claro, pero ahí están. En la trama debe ayudar a Adrián, un escritor bloqueado tras una ruptura sentimental a salir del foso en el que se ha metido.

Creo que he conseguido combinar todos los elementos necesarios para construir una buena historia: intriga, misterio, romance, conflicto, un poquito de miedo y algo de sorpresa. Todo ello con un formato no muy largo (unas 300 páginas) y capítulos cortos en los que el lector queda colgado del final de cada uno y no puede dejar de leer. Confío en causar ese efecto.

DB: A mi ya me los has causado con solo escucharte. Adoro los escritos que me dejan con la curiosidad latente para el siguiente capítulo. Son casi adictivos para mi. Más si tiene esa intriga que caracteriza a tus obras. Así que estoy deseando ya leerlo. 

Y una vez que se presente esta nueva novela ¿Qué proyectos tienes de cara al próximo año?

GV: Estoy escribiendo una novela que transcurre en un pequeño pueblo de un condado de un país que podría ser Estados Unidos, aunque no me refiero a ese país en concreto. Esta vez hay accidentes inexplicables y gente que desaparece. Espero acabarla antes del verano. También trabajo en un poemario. Quiero publicar un libro de poemas en los que rompo una lanza en favor de la rima tradicional, los sonetos, las décimas, la copla… Me encanta Quevedo, Bécquer, Machado… Soy un clásico.

DB: Germán, de cara a estos nuevos escritores que se acercan al mundo de la escritura, que empiezan o que llevan poco tiempo en ello… ¿Qué le aconsejarías?

GV: Yo lo resumiría en tres palabras: ilusión, constancia y paciencia. Si contamos con eso, lo demás es trabajo, trabajo, trabajo.

Es importante asistir a algunos cursos sobre escritura creativa o verlos por internet, Hay muchos talleres de reconocido prestigio, como los que tú diriges. Y, por supuesto, leer, leer y leer. Un buen escritor siempre es un buen lector. Stephen King dijo que si quieres ser un buen escritor solo tienes que hacer dos cosas: escribir mucho y leer mucho. Si no tienes tiempo para leer no tendrás herramientas para escribir.

Además, debes estar abierto a las correcciones y a las sugerencias. Ser honesto, ser humilde y ser perseverante. Escribir es algo que se lleva dentro. Tarde o temprano ganará la batalla y saldrá a la luz.

Recomiendo leer una de las columnas que publiqué en la revista Lenguas de Fuego y que se centra en una famosa cita de Antonio Machado: Despacito y buena letra, que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.

Sin duda alguna. Recuerdo a Lorraine C Ladish que dice que «a escribir se aprende escribiendo» y no puedo estar más de acuerdo con ella.

Y por supuesto, recordarles que Germán está colaborando semanalmente con revista cultural Lenguas de Fuego (www.lenguasdefuego.net). Así que tienen una cita estupenda con sus artículos en donde seguro seguiremos enamorándonos del mundo mágico de las escritura. Además de leer sus publicaciones.

Germán, como siempre ha sido un placer poder compartir contigo este ratito, y conocer tus nuevos proyectos. Estaremos muy atentos a la salida de tu nuevo libro y te deseo muchísimo éxito con él.

Entrevista a José Martel (Dulce Bermúdez)

Presentación.

José Martel Rodríguez nació en Las Palmas de Gran Canaria un 8 de noviembre de 1972. Desde muy joven fue un devora-lector de cómics, los cuales escondía bajo libros de texto. Con el transcurso de los años, pasó a otros géneros como la novela fantástica, romántica de western o ciencia ficción, entre otras, afición que no ha perdido nunca. Otra de sus costumbres era escribir historias para regalarlas a sus amigos por sus cumpleaños o leérselas a su hermano pequeño. Muchos años después, esas ideas, algunas guardadas en carpetas olvidadas y otras a medio acabar, se le pusieron delante en medio de una mudanza y se dijo… ¿por qué no?

DB: Cuéntanos algo sobre tus comienzos ¿Cómo y por qué decides comenzar a escribir?

Comencé a escribir por mi pasión a la lectura, fue lo que en principio me movió desde muy joven a escribir pues yo soñaba con poder contar mis propias historias. De hecho, era un niño muy inquieto y un poquito mal estudiante, y me dedicaba a leer a escondidas, así que me decidí a mi temprana edad de empezar a escribir mis propias historias que, bueno, al principio eran muy fantasiosas. En algunas ocasiones escribía cuentos que le regalaba a mis amistades.

DB; ¿Por qué escritura de fantasía?

Porque la escritura de fantasía, aunque no es lo único que leo porque leo prácticamente de todo, en principio la fantasía me fue mucho más fácil y más cercana: escribir y soñar a la vez, todo es lo mismo. Pero sí es verdad que la fantasía es uno de mis géneros preferido a la hora de leer y expresarme, y fue un trampolín que me hizo sentir muy, muy cómodo.

DB: Tus personajes son curiosamente complejos. Son personajes muy característicos con personalidades muy definidas, son diferente entre ellos., pero siempre hay algo de “conocido” en ellos ¿Qué es lo que quieres reflejar con ellos?

Referente a los personajes suelo crear personajes bastante dispares aunque siempre pongo un granito de mí a cada uno de ellos. No sé si todos los escritores actúan igual. Por ejemplo, en en el único libro que tengo publicado, «Thérick y el mundo cautivo» es verdad que no me identifico en especial con ninguno de ellos, específicamente hablando, pero sí con todos a la vez: en  cada uno de ellos tiene una parte de mi, como una parte de mi alma.

«Thérick y el mundo cautivo» se caracteriza porque entre sus personajes está el  inconformista, el sabihondo, el realista, el aventurero, el inocente… y digamos como que un poquitín de mí, en diferentes momentos de mi vida, está plasmado en cada uno de ellos. Por ello es muy difícil decantarme por uno en concreto. En otros trabajos posteriores que todavía no han visto la luz también he procurado que haya parte de mi esencia, como un sello que me diferencie de otro tipo de escritores.

DB: ¿En qué te inspiras para sacar estas historias?

Pues me puedo inspirar desde una mota de polvo hasta un sueño, o algo que vea de la vida real, como puede pasar en una de las próximos trabajos que tengo pensado publicar, pues estará basado en un 60 % de un hecho verídico vivido en primera persona. Pero en realidad, la inspiración te salta cuando menos te lo esperas y con las cosas más insólitas, y después te ayudas desarrollándolo. Y no hay un patrón exclusivo pero, si es verdad, que se podría decir que hay musas por ahí alrededor mío que me pueden dar el pie o base a una historia.

DB: Los nombres de los personajes, sobre todo en Thérick son muy particulares. ¿Cuál es tu estrategia para elegirlos?

Los nombres de los personajes es para mí una cosa súper importante. No todos son elegidos de la misma manera en lo que respecta a fantasía, que es lo único que conoce el público a día de hoy de mí. He utilizado varios métodos para ello: desde entremezclar sílabas hasta que me sonara bien y que tuviera el sonido agradable para mi, a mi forma de entender la historia, o también a veces juego a darle vuelta a ciertas palabras cotidianas del castellano. 

Una cosa muy curiosa es que no todos los nombres reúnen este requisito pero, por ejemplo, tengo un nombre muy peculiar en «Thérick y el mundo cautivo» que es Nesiozalivici; parece así como muy difícil de pronunciar pero si le damos la vuelta y vamos sílaba a silaba, tendremos civilizaciones.

Es una de las pocas técnicas que utilizo, pero si es verdad que tiene mucha relevancia para mí un nombre, es muy importante. En alguna ocasión he elegido los nombres antes que tener todo el compendio de la historia ya organizado, pues ya tengo los nombres de las personas con su caracteres.

DB:  ¿Qué es lo que buscas expresar en tus escritos?

Busco expresar mi forma de ver el mundo y de sentir, y lo que busco es hacer sentir hacer vivir aquello que sale de mi cabeza no que es muy importante. Es decir, si tú escribes una historia y con ello estás moviendo algo dentro de la persona que lo está leyendo para mí es suficiente. No tiene porque ser todo el todo el libro, tan solo si en una parte del libro me dices “guau que maravilla”, “me encantó”, o “me puso los pelos de punta” o “me hizo reír”… el que tengan algún tipo de sentimiento con su lectura, eso es lo que yo busco a la hora de que te leas algo que yo haya escrito. Entretener, sobre todo entretener.

DB: Tu historia tiene muchos juegos internos, varias posibilidades y giros inesperados ¿Cómo planificas la historia? ¿Haces un trabajo previo a escribir?

Pienso que en mi caso esto es un poquito amplio en mi caso es un poquito amplio. Seguramente han oído lo de escribir como mapa o escribir como brújula, y en momentos «Thérick y el mundo cautivo» se escribió totalmente como brújula: evidentemente se unas pautas, y como yo quería empezar y como quería terminar la historia. Pero en el libro me dejaba guiar un poco por aquellas ideas que yo quería plasmar, pero fue muy de brújula. 

En cambio, su continuación que está a puntito de salir, el fue escrito de otra manera: tomé una libreta y fui haciendo un mapa, capítulo por capítulo, con lo  que quería desarrollar en cada uno. Este fue escrito con el primer libro abierto como guía, porque no puede haber incongruencia entre ellos.

Sin embargo, la novela que versa sobre este hecho real vivido en primera persona, y que está a punto de salir, también fue escrito con mapa porque me resultó mucho más fácil marcarme primero un guion para no desviarme. El 60 % quería mantenerme fiel a los hechos para no desvirtuar demasiado la historia ya que yo iba a decorarla. 

Así que, yo creo que en mi opinión y en mi caso depende de lo que vayas a escribir, yo creo que la historia te lo pide. En mi caso particular seguiré haciéndolo siempre así una vez se lo haré como brújula y las otras veces las haré como mapa, y en otras combinaré ambas.

DB ¿Te dejas llevar por la intuición, aceptas instantes de luz que pueden modificar tus historias?¿Tienes algún hábito o ritual para sentarte a escribir? ¿Necesitas de algún tipo de elemento que te ayude con la concentración?

Pienso que la concentración es algo que te llega, como la inspiración, a veces  no son momentos que en que tienes que escribir: a lo mejor te pilla que estás sentado en un banco de un parque. Yo suelo llevar siempre una libretita conmigo, porque no siempre tiene que ser delante del ordenador.

Cuando sí estoy delante del ordenador— que es el 60-70 % de las veces— me ayudo de la música para que me incentive a desarrollar esos sentimientos que estoy escribiendo. La música es uno de mis mejores herramientas.

DB: Háblanos de tus libros ¿Cómo surgieron? A los nuevos escritores  con frecuencia les preocupa estar con la misma historia mucho tiempo ¿Fueron rápidos tus proyectos o te permitiste dejarles tiempo?

«Thérick y el mundo cautivo» que es el que está publicado, surgió a razón de que mi madre, después de habernos criado a nosotros, comenzó de nuevo su vida laboral y yo me queda el cuidado de mi hermano menor. Me quedaba tres o cuatro horas al cuidado de mi hermano y una forma de entretenerlo era escribir sobre «Thérick y el mundo cautivo». Me parece bastante curioso porque fue una historia escrita no para ser leída sino para ser contada. Muchas tardes cogía mi hermano lo sentaba y le leía en voz alta, ponía las voces y modulada a los personajes. 

Siempre tuve el compendio de toda la historia en mi cabeza. Hasta que, por determinadas circunstancias y a medida que mi hermano fue creciendo, se quedó la historia a Medias y aparcada durante muchísimos años en un carpeton. Pasado cerca de 20 años en una mudanza tremenda apareció de nuevo y  leí lo que había escrito —que era casi medio libro— y aún mantenía fresca la idea de hasta donde quería llegar. Fue entonces cuando me hice la pregunta de que hago con esto y decidí tirarme a la piscina y acabar la historia de «Thérick y el mundo cautivo». Toda la historia era demasiado para un solo libro, así que, lo paré, lo lleve hasta un punto y ahora dentro de poco saldrá su continuación, la continuación de este historia que va a hacer una biología 

En cambio el manuscrito que tengo sobre una historia vivida en primera persona fue una promesa que hice a una de sus protagonistas, en el momento en que me preguntó: «qué hacemos con todo lo que nos está pasando» y le respondí «después a lo mejor un día escribo una novela». Fue como una promesa al aire y fíjate que 10 años después —esto ocurrió en el año 2005— ese manuscrito ya está acabado y en revisión. Así que en un poquito vera la luz. 

DB: ¿Qué proyectos tienes de cara al próximo año?

Tengo muchos proyectos para el nuevo año. A partir de la publicación de la segunda parte de «Thérick y el mundo cautivo», —que se ha dilatado muchísimo en el tiempo, no solamente por el COVID-19 sino por el cierre de la editorial que me amparaba— me tuve que hacer cargo absolutamente de todo y no ha sido nada fácil.

DB: ¿Qué aconsejarías a los nuevos escritores, a quienes comienzan con sus nuevas obras?

Mi consejo a los nuevos escritores es que nunca pierdan la ilusión por escribir. No es un camino de rosas pero tampoco es muy complicado. Muchos compañeros y amigos que te encuentras en el camino, te echarán una mano. Merece la pena meterse en este mundo porque, si realmente escribir es lo que te gusta, hay que tirarse a la piscina. Escribir es una manera de expresarse maravillosa.